martes, 23 de octubre de 2012

Leopoldo Gil Cornet: Premio Rafael Manzano Martos 2012


Nacido en Barcelona el 17 de febrero de 1952, estudió la carrera de Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona y en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, donde se graduó en 1978. Su padre, el también arquitecto Leopoldo Gil Nebot, y Francisco de Inza Campos (Curro Inza), en cuyo estudio trabajaba cuando éste falleció a la temprana edad de cuarenta y siete años, le contagiaron su pasión por la arquitectura y por la docencia de la misma.


Leopoldo Gil Cornet

Leopoldo Gil Cornet es arquitecto del Servicio de Patrimonio Histórico de la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra desde 1986, desde la que ha velado durante décadas por el rico patrimonio arquitectónico navarro, y profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra desde 1985, donde por largo tiempo ha impartido Historia de la Arquitectura, llegando a convertirse en Coordinador de la Especialización en Restauración y Rehabilitación de la Arquitectura desde el año 2000. 


Leopoldo Gil Cornet con sus alumnos en el Taller de Cantería

Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río (Navarra, España)

Iglesia del antiguo Monasterio de Yarte (Navarra, España)
A lo largo de su dilatada carrera profesional ha estado a cargo de las obras de restauración y conservación de numerosos monumentos navarros, recibiendo por ellas diversos premios nacionales e internacionales. Entre estos monumentos se encuentran la Iglesia de San Andrés de Learza (1987-1988 y 1992-1993); las torres medievales del Señorío de Ayanz (1989-1990 y 1998-2000) y de Úriz (2006-2010), rehabilitando esta última como hotel rural; el Acueducto de Noáin (1990-2000); el Puente de Reparacea en Oyeregui (1991-1992) y el Puente de las Cabras de Lumbier (2001); la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río (1993-1994); la iglesia del Castillo de Peña (2000-2001) la iglesia del antiguo Monasterio de Yarte (2002-2006); el conjunto monumental de Santa María de Ujué (2001-2011); la Iglesia de Santa María de Zamarce (2002-2005); el Frente de Francia de las murallas de Pamplona (2000-2009), que obtuvo el Premio Europa Nostra en el año 2012; la portada de la Iglesia de Santa María la Real de Sangüesa (2005-20010); y la Real Colegiata de Roncesvalles, donde en el amplio periodo comprendido entre los años 1982 y 2012 ha ido restaurando y rehabilitando los diversos edificios que componen el conjunto. La belleza, calidad y rigor de estas últimas intervenciones le han valido convertirse en el año 2012 en el primer arquitecto en recibir el Premio Rafael Manzano Martos de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos.


Iglesia de San Martín en el Castillo de Peña (Navarra, España)

Iglesia de San Andrés en el Señorío de Learza (Navarra, España)

Interior de la Iglesia de Santa María de Ujué (Navarra, España)

Cubierta de la iglesia del antiguo Monasterio de Santa María de Zamarce (Navarra, España)

Sus actuaciones en el conjunto de la Real Colegiata de Roncesvalles no sólo han potenciado sus valores artísticos y documentales, han embellecido un paisaje cultural de alto contenido simbólico o inmaterial y han ampliado y difundido el conocimiento científico del monumento, sino que, al recuperar su funcionalidad, proporcionar trabajo a la población de la zona y contribuir a la preservación y continuidad de los oficios tradicionales (albañilería, carpintería, cantería...) han contribuido también al desarrollo sostenible de la región en la que se asienta, desempeñando así mismo una importante labor social.


Vista del conjunto de Roncesvalles (Navarra, España)

Real Colegiata de Roncesvalles (Navarra, España)

Nuevo albergue de peregrinos en la Real Colegiata de Roncesvalles (Navarra, España)

Estas virtudes son coincidentes con las del modelo de arquitectura y de urbanismo que promueve este Premio, otorgado por la generosidad de The Richard H. Driehaus Charitable Lead Trust, que busca honrar a arquitectos vivos que hayan dedicado su vida a la restauración y conservación del patrimonio arquitectónico y al mantenimiento y enriquecimiento de las tradiciones arquitectónicas locales, labor que, con frecuencia, al buscar integrarse armónica y naturalmente en los entornos en los que se desarrolla, pasa desapercibida, siendo siempre insuficientemente reconocida. 


Leopoldo Gil Cornet acompañado de uno de sus nietos en el collado de Lepoeder, en el Camino de Santiago, donde el Códice Calixtino afirma que puede tocarse el cielo con la mano

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